TK / vision
Llevar al agua los espacios, la luz y el confort de una auténtica vivienda. Ahí empezó todo.

Concepto — los primeros estudios
Adoptamos la lógica del habitar y la trasladamos a bordo. No partimos de un casco que amueblar: partimos de una casa que hacer navegar.

Las paredes de cristal — estudio frontal
Paredes de cristal de suelo a techo que se deslizan hasta desaparecer, disolviendo cualquier límite entre interior y exterior. La luz no se diseña a posteriori: es el punto de partida.

La cubierta superior — estudio de los sofás
Después llegaron las “terrazas”, a proa y a popa, para que a bordo siempre hubiera un lugar fuera, en cualquier momento del día y con cualquier orientación.
Por último, el sun deck: una cubierta completa abierta al cielo, con zona de comedor para ocho, solárium y puesto de gobierno — el centro de la vida a bordo.

La suite del armador — estudio

Las paredes móviles del living — estudio
Una auténtica suite del armador con vestidor, baño privado y una cubierta de popa reservada; un camarote para invitados o niños; un living que con un gesto se transforma en habitación adicional.
Y para quienes desean acoger aún más, la alcoba: una tercera zona de descanso creada en el centro de la cubierta.
La configuración de catamarán, el casco de aluminio y los dos motores fueraborda le confieren el carácter de una verdadera embarcación: estable en el amarre, segura y desenvuelta en mar abierto, capaz de abandonar el puerto y elegir cada noche un horizonte diferente.

El puesto de gobierno — estudio
Baja, horizontal y esencial, para que las vistas sean siempre las protagonistas. La madera recorre los laterales y dialoga con el aluminio; el blanco mantiene ligero el conjunto. Cada detalle se estudia en relación con su función, sin nada superfluo.
“Aquí es donde el habitar se encuentra con la navegación y nace algo nuevo. El resultado es una casa que sale al mar y un mar que se convierte en hogar. Lo llamamos living yacht. Así nació la familia TK.”
